LA MISTERIOSA VIDA DE MANUEL RODRÍGUEZ
 
Artículo de Alfredo Larreta sobre el libro Manuel Rodríguez: historia y leyenda.
 

Numerosas interrogantes se ciernen sobre la vida de Manuel Javier Rodríguez y Erdoyza y el objetivo de responderlas, al menos en gran parte, fue la motivación para publicar un libro compilatorio del material escrito sobre el prócer.

Diez a doce años de investigación han tenido un fruto provechoso, con la entrega del libro Manuel Rodríguez: historia y leyenda, bajo el sello de RIL editores, obra de largo aliento del escritor Ernesto Guajardo, actualmente residente en Valparaíso. Se trata de una acabada compilación de lo más importante que se ha escrito sobre el legendario héroe popular, todos los libros y los principales artículos, además de una exhaustiva bibliografía de otras publicaciones y estudios que no han tenido cabida en este apretado volumen de 313 páginas.

Junto con el listado bibliográfico se encuentran reseñas analíticas de cada uno de los libros publicados sobre Manuel Rodríguez.

HISTORIA Y LEYENDA

Con un trabajo de investigación en terreno, bibliotecas, archivos y fuentes orales, Ernesto Guajardo se fue formando un acabado concepto de la figura del húsar de la muerte -de la historia y de la leyenda- aunque estima que esta última supera a las fuentes documentales, pues es un hombre que trascendió todos los esquemas y que está vivo en el recuerdo, pese a no tener un día de celebración o un lugar de reunión, que contribuya a fortalecer el mito.

En el prefacio de la obra, Guajardo explica los alcances de su trabajo y de sus propósitos, entregando un juicio de valor de lo alcanzado. En seguida se va a las fuentes documentales, artículos de diarios y revistas y reseñas de los libros que se han escrito, con notas, que van develando verdades ante las contradicciones o inconsistencias de algunos juicios o propuestas sobre la vida del prócer, tan popular pero tan poco conocido a la vez.

GRANDES INTERROGANTES

El autor se formula diversas interrogantes sobre el personaje. "¿Participó en la batalla de Maipú? ¿Cuál es su vinculo con la marginalidad de la época? ¿Vivía en la clandestinad? ¿Se disfrazaba para burlar a sus enemigos? ¿Cuál fue el rol de sus hermanos en el proceso de Independencia? ¿Tuvo un hijo? ¿Dictó un decreto de repartición de tierras, antecesor de la reforma agraria? Finalmente: cuánto hay de mito, leyenda, historia, símbolo en la figura del prócer. ¿Fue un héroe o un villano?". Ernesto Guajardo precisa que su propósito con esta compilación de textos y documentos es responder a aquellas preguntas esenciales y que abre nuevos interrogantes en torno a una de las figuras más vitales de los primeros 200 años de historia patria. En relación con la telenovela "El guerrillero del amor", que se exhibe por las pantallas de Chilevisión, sostiene que tiene poco rigor histórico, aunque ha contribuido a fijar la atención en el personaje.

PRESO EN VALPARAÍSO

Uno de los aspectos poco conocidos de la azarosa vida del prócer, es cuando estuvo preso, por orden gubernamental, en el castillo San José de Valparaíso, desde donde se las ingenió para escapar.

El mismo Ernesto Guajardo resume esta historia: en abril de 1817 Bernardo O’Higgins le había ofrecido partir en misión diplomática al extranjero. Ante la inminencia de un exilio encubierto, a Rodríguez no le agradó la oferta, y fue hecho prisionero con el objeto de embarcarlo en un buque a los Estados Unidos.

¿Cómo se realizó la fuga? Según Ricardo Latcham, mediante el soborno a los guardias que lo custodiaban. En cambio, Aurelio Díaz Meza, con su tendencia a novelar la historia, sostiene que Rodríguez escapó disfrazado de mujer. Manuel Balbontín, en su Epopeya de los húsares, refrenda esta versión y la profundiza: "Para comunicarse con sus amigos lo hizo por intermedio de un volantín que encumbró dentro del fuerte. Cortando luego el hilo, este llevó el mensaje a su destino y, así, con la ayuda que pedía, logró evadirse disfrazado de mujer, el 5 de abril". Balbontín no señala ninguna fuente para respaldar su descripción del hecho, la cual –de paso– es notablemente parecida a una de las escenas de "El húsar de la muerte".

No hay mayores datos en relación a este hecho, pero uno de ellos es relevante. La responsabilidad de la custodia de Rodríguez recayó en Rudecindo Alvarado, a la sazón gobernador de Valparaíso, quien debía embarcarlo en el primer buque que zarpara para Estados Unidos. Según Díaz Meza, Alvarado, disculpándose ante el general O’Higgins, le dijo: "Prometo a V. E. que si otra vez cae en mis manos Manuel Rodríguez, no volverá a molestar al Gobierno". Un año después, Alvarado estaría a cargo de la tropa que traía detenido a Rodríguez desde Santiago a Valparaíso, en el viaje que se interrumpió en Til Til.

EL ESCAPE

Existen escasas fuentes para documentar el escape. Una de ellas es la conocida carta de Diego José Benavente a su hermano Manuel José, datada el 6 de abril de 1850. En dicha misiva señala Benavente que el oficial Antonio Navarro le relató su entrevista con O’Higgins; en ella, este le habría señalado: "Para desprendernos de él (Rodríguez), de un modo honroso y satisfactorio para él mismo, intentamos mandarlo a los Estados Unidos, investido con el carácter de nuestro representante; pero él encontró arbitrios para burlarnos, escapándose del Castillo de San José de Valparaíso, donde se le tenía detenido hasta el momento de verificarse el embarque; para cuyo viaje su comandante que está presente (Alvarado), debía entregarle una cantidad considerable de dinero que con este fin le había remitido el Gobierno".

Entre la fuga del Castillo San José y su asesinato, a Rodríguez se le asignó otra vez Valparaíso como destino transitorio. El 7 de agosto de 1817 fue detenido y se le destinó al extranjero, pero cuando llegó a Valparaíso el buque ya había zarpado.

El 1 de septiembre O’Higgins le escribió a San Martín: "es sensible que Manuel Rodríguez no haya llegado a tiempo a Valparaíso; es muy mal bicho y, si se vuelve a escapar nos puede hacer grandes males".

El 21 de julio San Martín le había escrito O’Higgins: "¿Qué le parece a Ud. Manuel Rodríguez? No le ha acomodado la diputación a Buenos Aires; pero le acomodará otra, destino a la India, si es que sale pronto un buque para aquel destino... Es bicho malo, y mañana se le dará el golpe de gracia". O’Higgins aprobó la sugerencia de San Martín y en su respuesta del 11 de agosto le recomienda: "Acabar de un golpe con los díscolos. La menor contemplación la atribuirán a debilidad".

EL ASESINATO

La suerte de Manuel Rodríguez estaba sellada. Después de haber preparado el arribo del ejército de San Martín, con sus ataques y distracciones en diversas ciudades, para desorientar a los españoles, se produjo el triunfo de Chacabuco. Manuel Rodríguez comenzó a ser un personaje molesto para el gobierno de Bernardo O'Higgins.

Como en todos los aspectos de la vida del guerrillero, los hechos de su asesinato en Til Til son contradictorios, pero existe coincidencia en que este se perpretó al atardecer del 26 de mayo de 1818, en las cercanías de este pueblo, cuando era trasladado hecho prisionero hacia Quillota. Un disparo de pistola en la cabeza, casi a quemarropa, y probablemente luego algunos bayonetazos, terminaron con su vida a los 33 años de edad.

Sus restos, después de estar algunos días en el campo, fueron llevados a la parroquia de Til Til, surgiendo un manto de olvido sobre ellos. Solo en 1895 hubo decisión de rescatarlos y trasladarlos al Cementerio General en Santiago, dond ese erigió un mausoleo en su memoria.

 
Fuente: Alfredo Larreta / El Mercurio de Valparaíso