martes, 07 de septiembre de 2010

¡Juanelo Bicentenario!

 
Juanelo. El librísimo, de Marco Canepa, ha sido seleccionado por el público como uno de los primeros 10 objetos que serán incluidos en la Cápsula Bicentenario.
 

Juanelo. El librísimo, de Marco Canepa, se convierte en el primer libro chileno que será enviado al futuro. En RIL editores nos alegramos por esta decisión del público que ha elegido a Juanelo como uno de los personajes más representativos del Chile del 2010.

Junto a Juanelo se encuentran, entre otros objetos, camisetas de Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica, la bandera encontrada en el terremoto, y la tarjeta BIP.

La Cápsula Bicentenario es un contenedor de acero inoxidable que guardará objetos representativos del 2010 y que se depositará en la Plaza de Armas para que sea desenterrada cuando Chile cumpla tres siglos de independencia, el año 2110.

* * *

Juanelo es un personaje de aspecto abstracto e inocente. ¡Pero no hay que engañarse! Si por fuera es blanco, por dentro es negro, muy, muy negro. Juanelo desconoce la diferencia entre el bien y el mal, es inocente pero manipulador, ingenuo pero descarado, amigable pero insensible.

Acompañado por su incondicional amigo, el Narrador –lo más cercano que tiene a una conciencia–, Juanelo vive sus cotidianas aventuras desnudando con sus torpezas los vicios de nuestra cultura.

jueves, 26 de agosto de 2010

Ha fallecido Ozren Agnic, secretario privado de Salvador Allende. Homenaje de Hermes H. Benítez

En la madrugada de ayer dejó de existir, en Santiago, Ozren Nikola Agnic Krstulovic. Nacido en Antofagasta en 1935, de padres croatas, el destino lo llamó a su puerta siendo muy joven, al conocer a Salvador Allende en 1952, mientras cursaba el IV Año de Humanidades, y cinco años después de aquel encuentro, ya militando en el Partido Socialista, es enrolado por el líder popular para trabajar con él en la campaña presidencial de 1957, y posteriormente lo nombra su secretario privado en el Senado.

Tal como ocurrió con nuestro país desde comienzo de los años 40, prácticamente, cada uno de los triunfos y alegrías de Ozren Agnic, así como sus derrotas y sinsabores, estuvieron siempre directamente asociadas con la vida, campañas, victorias, derrotas, y muerte del presidente Allende.

Por su fidelidad a Allende y los valores morales y políticos que éste encarnara, debió sufrir injusticias, abusos, torturas y vejámenes, los campos de concentración, la cárcel y el exilio. Pero si bien es cierto que aquellas durísimas experiencias afectaron su salud y, sin duda, acortaron su vida, sólo consiguieron acerar sus valores y convicciones políticas. Luego de retornar en 1988 de su exilio de 13 años en Venezuela, y al instaurarse en Chile la Democracia Tutelada (Felipe Portales dixit), Ozren se dedicará  con gran energía al periodismo comprometido de izquierda, y en su primer libro, publicado por RIL Editores, de Santiago, en el 2006, bajo el título de: Pinochet S. A. La base de su fortuna, denunciará el origen doloso de los dineros y propiedades acumulados  por el tirano en los 17 años de su régimen de terror. Dos años más tarde aparecerá el relato testimonial de sus experiencias y estrecho contacto con Allende entre los años 1957 y 1965, bajo el titulo de Allende. El hombre y el político. Memorias de un secretario privado, también publicado por RIL editores, contribución que comentamos en su oportunidad (*). Al momento de su prematura muerte Ozren Agnic se encontraba trabajando en un nuevo libro, esta vez en uno dedicado a la crisis y desmembramiento de Yugoslavia, la tierra de sus antepasados.

Ozren escribió por varios años en piensaChile, El Clarín, y otros medios electrónicos de izquierda, siempre en defensa de los mismos antiguos valores políticos que le dieron grandeza y fuerza a la luchas de nuestro pueblo por más de medio siglo, demostrando así una consecuencia hoy tan poco común. Echaremos  de menos su contribución, su espíritu combativo, y su grata persona.  
 

* Hermes H. Benítez: "Allende. El hombre y el político", piensachile.com, 23 de marzo de 2008.

viernes, 30 de julio de 2010

"Reflexiones sobre la poesía en la actualidad", conferencia de Juan Cameron (Segunda parte)

III

Tal vez convenga intentar una propuesta entre Ética y Literatura a partir de un par de estrofas de ese anónimo sevillano del siglo XVII –hoy atribuido a Fernández de Andraca- conocido como la Epístola Moral a Fabio: ¡Cuán callada que pasa las montañas/ el aura, respirando mansamente!/ ¡Qué gárrula y sonante por las cañas! (…) ¡Qué muda la virtud por el prudente!/ ¡Qué redundante y llena de ruïdo/ por el vano, ambicioso y aparente! (…) Aquel que entre los héroes es contado/ que el premio mereció. No quien lo alcanza/ por vanas consecuencias del Estado.

Lo ético subyace en la raíz de la cosa. Implica que al crecer, desarrollarse y trasladarse en el tiempo y en el espacio que le son propios, cumplirá con su diseño natural y dejará una huella perdurable para los demás de su especie cuando llegue al final del camino.

Este lenguaje -de la naturaleza o de Dios como quiera llamársele- está allá afuera en la realidad. Pocos poetas llegan a esa expresión donde logos y gramática son una sola cosa, ese transmitir de lo fecundo y lo germinal que no necesita nombrar porque la cosa está; y no necesita callar porque el silencio es escritura de imberbes.

Para Walter Benjamin no existe un lenguaje de las cosas. Las cosas no necesitan comunicarse; se trata de un asunto exclusivamente humano. El lenguaje es un invento para trasladar una idea de un individuo a otro. Sus signos son arbitrarios, no corresponden al ser de la cosa y es un mero acuerdo entre los miembros de la tribu.  La lengua resulta entonces una invención del hombre; una ficción que sólo está en su psiquis. Esta no se refiere a ninguna realidad; no toca la realidad ni la cosa que nombra; está en otro plano. En síntesis, el hombre no se comunica a través de la lengua, sino que en, dentro de ella. La lengua hace que el hombre sea el hombre. Y tal ficción significó la Caída, la expulsión del Paraíso. El estado de naturaleza que tanta nostalgia causa en nuestros poetas láricos, se perdió con el lenguaje humano.

La lengua humana entonces quiere repetir la realidad; pero no la alcanza. Es una mera ficción. Este definitivo divorcio entre el mayor significado del signo y la realidad a la que se refiere “inter hombres” es lo que Jacques Derridá denomina la “diferancia” (que es distancia y diferimiento a la vez). Por el contrario la verdad será entonces el mayor acercamiento entre el significado del signo con la realidad que nombra; pero la realidad es cosa aparte.

El poeta no necesita decir moral ni decir belleza, simplemente señala situaciones cargadas de aquello. Armonía y goce y amor constituyen una parte de ese ethos superior sólo alcanzado por unos pocos. Existen discursos literarios que propenden a la moral y son literariamente anti éticos; porque no son poesía; porque no tocan el nivel mínimo de subversión textual para serlo. Y hay textos cargados de ternura y afecto, amorosos textos profundamente éticos y profundamente literarios al mismo tiempo. Pienso en ese magnífico de Omar Lara, ese que dice: Ya ni te pido que descanses, pequeñísima/ impostergable mujer mía./ Porque esta broma del amor, esta/ jugada maestra de sentirnos necesarios/ ha ganado terreno, nos ha solicitado sabiamente:/ nos hemos vuelto locos.

Pienso en ese Jaime Sabines de bronce y su fenomenal  A mí me gusta Dios, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios. Y léanlo entero porque no vayan a pensar que se trata de un texto religioso; Dios me libre. Pero también está quien ha llegado a ser nuestro padre espiritual, poeta de poetas en el concierto latinoamericano actual: el brasileño Lêdo Ivo: Otros vendrán lúcidos y enlutados,/ sin embargo yo vengo borracho, Hermengarda, yo vengo borracho./ Y si mañana encuentran la cruz de tu tumba caída en el suelo/ no fue la noche, Hermengarda, ni fue el viento./ Fui yo.

La más pura relación entre poesía y Ética se ubica en el fin que el poema obtuvo al decodificarse; al acceder a él por su sonido, su sentido y su magia. Su mensaje final (en verdad su contenido más connotativo) fue la transmisión de la belleza estética; nada más.

Es cierto, existen a veces situaciones amorales que el texto denuncia. ¿Pero es acaso esa la función de la poesía? A la estulticia, la roña y el vicio, señalado por el gran simbolista, agreguemos la ignorancia, al fanatismo y a la ambición, males que tanto nos afectan en este preciso momento.

En sí, cada uno de estos insultos a la Ética carecen de importancia en cuanto son apenas sensaciones individuales; la cuestión surge cuando al menos dos de aquellos se activan en el discurso.

IV

El idioma como nuestras existencias es una suma de pasados; es cierto. Pero debemos reconocer el presente, saber de la tierra donde pisamos para respetarnos y reconstruirnos. Ese respeto pasa por conocer cuánto ahora se escribe.

Existe pecado de ignorancia en casos obvios y muy fáciles de identificar: poetas que no leen, autores desinformados, autoridades rectoras en cuestiones que ignoran, abuso del lenguaje más tonto (evento, nicho, señalética, tema y otras estupideces), aficionados a cargo de sociedades de escritores (y no se salva ninguna en todo el territorio nacional), etc., etc., etc. A esto contribuye en un alto porcentaje la prensa escrita y sobre todo la televisiva.

Existe pecado de fanatismo en aquellos que sostienen que su visión estética es la única válida. Esto es una falta grave; el idioma pertenece a todos los miembros de la tribu y cada uno puede hacer con él lo que su amaño le indique, porque es uno de sus propietarios. Cada uno puede declararse poeta y escribir piezas que él así denomine. Pero pretender en el exclusivo territorio del arte- algún reconocimiento es otra historia.

Como es pecado también de fanatismo la vanidosa y burda pretensión de los académicos, que lo han llegado a ser por perseverancia e insistencia, de postularse rectores de la estética contemporánea. Ya lo expresó nuestro Diego Maquieira: Nos metieron mucho Concilio de Trento (...) Bien preparados, sin imaginación/ y malos para la cama.

Y a propósito de Maquieira, a este campo del fanatismo pertenece también la admiración a los poetas de culto. ¿Qué es un poeta de culto? Simplemente aquel cuyo nombre repita y cita el lector de medios de comunicación sin conocer a fondo su obra. Cree que de tanto repetido se trata de un magnífico cultor de las letras. Y es de muy buen gusto citarlo. Ésta condición no es proporcional a su calidad o falta de calidad; y es ajena al escritor mismo. Con justicia o no los poetas de culto andan en boca de todos. Recuerdo, sin ir más lejos, la abominable explotación política que se hizo de Neruda, en su centenario, por funcionarios que no habían terminado aún de leer sus Veinte poemas de amor siquiera.

Ah! nuestra ambición tan bien señalada en el poema Concurso, de Martin Sorescu: En una habitación como en todas las otras,/ habitada por un sólido cielorraso,/ competimos en saltos de altura. (...) El más ágil,/ el que tiene los músculos acerados, más flexibles/ y domina mejor las leyes del impulso/ recibe también más golpes en su cabeza.

Este divorcio se expresa en la absoluta indiferencia ante el género; pero también en la sospecha. ¿Quién es ese poeta? ¿Qué se cree? ¿Quién invitó a ese preguntón a la mesa familiar? Aquel quien inquiere: ¿Qué sabe Ud.  de Jorge Eduardo Eielson, Eugenio Montejo, Luis Alberto Crespo, Rómulo Bustos? ¿Ha escuchado hablar de Carl Dennis, Desmond Egan, Jorge Boccanera, Kjell Espmark? ¿Sabe de Wislawa Szymborska, Derek Walkott o Seamus Heaney? ¿Ha leído a Paolo Ruffilli, a José María Zonta, a Toño Cisneros?

Así, hablando de nuestra poesía, pocos saben de Oscar Hahn, Manuel Silva Acevedo, Gonzalo Millán, Rosabetty Muñoz, Elvira Hernández, Javier Bello o Germán Carrasco. Y menos aún de la poesía porteña en vigencia. Para qué nombrar a Rubén Jacob, Sergio Madrid, Karen Toro, Guillermo Rivera o Juan Guillermo Díaz. Nadie, en este comercio, apuesta por nadie.

V

Poco espacio he dejado para hablar de los poetas en boga. Tal vez mañana se les llame la Promoción del Bicentenario. Por ciento las exigencias taxonómicas son superficiales, pero muy necesarias a la hora de revisar la producción literaria. No nacen aquellos por generación espontánea, como sospechosamente sostienen algunos despistados teóricos en boga. Son, más bien, parte reciente de una tradición que continúa a los autores de los años noventa, con grandes nombres a citar -como  Nadia Prado (1966), Jaime Luis Huenún (1967), Germán Carrasco (1971), Javier Bello (1972), Elizabeth Neira (1973), Leonardo Sanhueza (1974) y Damsi Figueroa (1976)- sin duda ya establecidos en el canon. Y por otro lado continúan a los más recientes y destacados creadores con alta figuración, nacidos durante el segundo quinquenio de la década de los setentas, entre ellos Guillermo García (1976), Claudio Gaete (1978) y Héctor Hernández Montecinos (1979).

Los poetas propuestos aquí -para integrar una antología de novísimos-  han  nacidos a partir de los 80 y sus nombres no cuentan aún con una gran difusión, aunque circulan con insistencia entre los pares. Cuentan, con todo, con el gran manejo que la informática les ha entregado desde sus primeras letras. Y aún así, con auto bombo o no, se ha generado un proceso de selección natural que el lector agradece.

Entre los autores recuerdo a Raúl Hernández. Su visión despiadada del país, al menos en su primer libro, da cuenta de una realidad que no aparece en el discurso oficial ni en las noticias de los canales televisivos, en un acercamiento -tal vez- a la mejor poesía de José Ángel Cuevas. Esta verdad aquí señalada sindica la existencia de la pobreza como carácter nacional.

Similar, pero en un todo duro y marcado por el paisaje capitalino, es la poesía de Gladys González: “Aquí no hay glamour/ ni bares franceses para escritores/ sólo rotiserías con cabezas de cerdo/ zapatos de segunda/ cajas de clavos. martillos. alambres y sierras/ guerras entre carnicerías vecinas y asados pobres// este no es el paraíso ni el anteparaíso”, retrata la autora.

Y Marcela Parra.

Y Oscar Petrel es sin duda uno de los nombres más interesantes aportados aportados a Valparaíso por el sur de nuestro país.

Y Karen Hermosilla, quien entregó su primer libro a través de Ediciones Cataclismo, la empresa del poeta Claudio Faúndez.
Entre ellos Enrique Winter no concede al inútil lirismo y utiliza los temas en función de símbolos a través de una exposición bastante autobiográfica, desarrollada y limpia cuyo eje denota la soledad a que el individuo está condenado desde sus orígenes.

Y está Marcela Saldaño

O el más joven Alberto Cecereu propone una revisión de cuanto le rodea, análisis que dirige hacia el centro mismo de las cosas.

Y los nombres siguen. Cito por ejemplo a Karen Toro (Valparaíso, 1980), Alexis Donoso (Santiago, 1980), Diego Ramírez (Antofagasta, 1982) y otros que se nos escapan o no hemos registrados aún dentro de la década. Y a riesgo de que algún informado creador nos indique, parafraseando el mismo diálogo de aquella película yanquí, “el mapa no es el calendario”.

Que de todos ellos se pueble esta biblioteca.

Muchas gracias por compartir este día.

Valparaíso, miércoles 28 de julio de 2010

jueves, 29 de julio de 2010

"Reflexiones sobre la poesía en la actualidad", conferencia de Juan Cameron (Primera parte)

A continuación publicamos la primera parte de la conferencia "Reflexiones sobre la poesía en la actualidad", del poeta Juan Cameron, presentada el pasado 28 de julio, en la inauguración de la Biblioteca de Poesía Chilena Pablo Neruda en Valparaíso. El próximo 28 de Julio se inaugura la Biblioteca de Poesía Chilena Pablo Neruda, en Valparaíso, Chile; se adjunta a la conmemoración del 106 natalicio del Premio Nobel y el bicentenario del país. Esta nueva biblioteca, ubicada en La Sebastiana, se encuentran a disposición del lector interesado más de 2.500 volúmenes de libros de poesía.

 

REFLEXIONES SOBRE LA POESÍA EN LA ACTUALIDAD
 
Juan Cameron*
 
Queridos amigos todos, agradezco a la Fundación Neruda el haberme invitado a esta inauguración y la confianza depositada en mi persona; podría sin embargo ser una mala táctica. Y puesto que hablarles de la poesía que yo he conocido a partir de mis comienzos –desde mis mayores hermanos de la Promoción del 65 hasta las más actuales manifestaciones en el país– es una tarea demasiado extensa, me referiré en cambio a mi visión –a mi muy particular visión, por supuesto– de este fenómeno lingüístico en la actualidad.
 
I

 ¿Cómo hablar de poesía? ¿Es posible en una sola charla explicar qué pasa con ella en la actualidad? Para dar cuenta sobre el fenómeno de la poesía en estos momentos de la historia, cuando el derrumbe de occidente es casi un hecho, se requiere de un esquema previo, muy claro por lo demás, y de la inquebrantable convicción de cuán útil resulta predicar en el desierto.
 
Desde ya debemos, previamente, determinar si –aún– existe una relación entre productor y consumidor de este raro objeto del idioma. Para establecer el contacto, que en Comunicación se reconoce como canal, debemos saber si este funciona; si estamos hablando con alguien o a alguien. Pero hay otras tareas. Como aquella de determinar si quien nos escucha, o lee, nos comprende. Es decir, se requiere comprobar que el lector entiende su propia lengua.
 
Si ambas interrogantes tienen una respuesta positiva, podremos recién intentar definir la poesía, fijarle sus límites dentro del idioma y determinar sus características específicas (qué hace al discurso ser poesía o no). Y recién podremos comenzar con una breve muestra histórica para indicar quienes son los mayores exponentes del género. La tarea es difícil.
 
El hombre contemporáneo se ha ido alejando del lenguaje. Las causas, lo sabemos o suponemos, son políticas. Nacen del actual desinterés del Estado por desarrollar la educación, la vivienda y la salud que responde a la estrategia del capitalismo dominante –globalización le llaman los ingenuos– lo que ha producido un rápido deterioro intelectual de estos pueblos. Consecuencias notorias son la general incapacidad de abstracción, de concentración y de interpretación. Y hay causas económicas, por supuesto, a las que a industria, a través del desarrollo de nuevas técnicas, contribuyó en buena parte.
 
La reducción del idioma reduce en los individuos su campo neuronal. En nuestros días el usuario del lenguaje, nuestro colega en la tribu, es un “homo videns” que se alimenta de mensajes denotativos, directos, inmediatos. Un sujeto quien reconoce a este medio como una gran verdad, como su “realidad”, y no lo pone en duda. Su protesta –cuyo origen no alcanza a comprender– la expresa a través de la destrucción de los bienes públicos. Para el Estado resulta un gran negocio; es absolutamente más barato reponer que aumentar los impuestos para cultivar a sujetos pensantes y conflictivos a la vez.
 
La poesía, como el arte en general, ocurrirá entonces en ese mismo idioma jibarizado y casi perdido. Es decir, en un espacio virtual inalcanzable. El esquema simbólico de un país, de su cultura, alcanzará una estructura elemental: la simple rima. Del mismo modo como los valores nacionales se reemplazan por colores o marcas y la cuestión axiológica se verá reemplazada por lo genital, etc.
 
Claramente, si el idioma desaparece o se empequeñece, la poesía –que es un fenómeno lingüístico– seguirá el mismo camino. ¿Y qué es poesía, entonces? La respuesta también tarda en llegar. Las ordenadoras del mundo buscan por aquí y por allá y deben alejar una serie de preconceptos adheridos a ella a través de los años. Los ignaros de siempre, quienes por lo demás perseveran en escribir aunque no lean sacarán a relucir términos melifluos e inanes como belleza, bondad, bien, causa, etc., etc. Algunos más osados, pero del mismo modo iletrados, la vincularán a sus tendencias siempre en pro de la humanidad en tanto los recién iniciados novísimos poetas descubrirán, año tras año y promoción tras promoción que poesía comienza con ellos o es el ejercicio de epatar burgueses; es decir de asustar señoras en los medios de movilización pública.
 
La única definición posible para comprender este ejercicio de la escritura será, entonces, la de carácter técnico: “poesía es un discurso cuya sintaxis subvertida produce connotaciones en el lector”. En otros términos, las alteraciones idiomáticas de forma o contenido (tropos o figuras literarias) harán del discurso inicial una afirmación imposible de ejecutar como instructivo. Puesto que existirá en el estricto territorio del lenguaje, y nada más.
 
Por ello la significación de la poesía es múltiple. Producir en quien la lee diversas imágenes que habrá de interpretar muchas veces como mágica, bella, profunda, etc. Aclaremos, se trata de meros fuegos de artificio cuyo único objetivo es causar placer estético. Y si alguna magia con ello se obtiene, bienvenida sea.

Explicar que la poesía se forma con palabras y no con ideas es también tarea titánica. Se requiere de mucha lectura, de mucha reflexión y lo más importante, de mucha experimentación sobre el papel para captar la idea. Las masas de perseverantes aficionados no llegarán a comprenderlo mientras no inicien la lectura, mientras no destierren los términos más tontos- inspiración, alma, soledad– simples metáforas de frustración e incapacidad de escritura.
 
Los significados vienen con las palabras: ellas son los únicos vehículos, tanto de sensaciones, órdenes o conceptos. Y allí la “estética” contemporánea ha contribuido también al descalabro. Al apostar al concepto –en lo semiótico mas no al diccionario; pero al código en lugar del mensaje– produjo un violento retroceso. No hubo aquel salto cualitativo, sino un estancamiento. La derrota del lenguaje a fines de siglo XX fue similar a la de hace cien años. Sólo una letra diferencia en literatura el post-modernismo del posmodernismo. Y quienes siguieron disciplinadamente las normas de los teóricos –tras de un rápido reconocimiento social– crearon junto a ellos una suerte de odioso arte académico que, a estas alturas, no es otra cosa sino el arte oficial.

II

A partir de los 60 (¡y estamos hablando casi ya de medio siglo!) la investigación estética apunta a la prosa en desmedro de la poesía. Mala señal , mas aún en una época en que los mercaderes demuelen las puertas del templo. Desde Francia, movidos por el estudio de la Publicidad -esa hija bastarda de la Retórica- a través de la Escuela de Altos Estudios de la Universidad de La Sorbona; o desde Norteamérica, a través de los papers que los académicos instalan en las páginas críticas en beneficio de los grandes sellos editoriales, o desde América –la nuestra– y España, encandilados por ese maravilloso y empresarial despertar que el Boom latinoamericano, la literatura es invadida.Las aulas devienen en claustros. Imponen a los escritores un nuevo sistema de escritura al cual deben adecuarse. O que se atengan a las consecuencias: el silencio. En tanto nuevos íconos, funestos personajes de culto o débiles representantes de minorías que nada tienen que hacer con la literatura –sino con la sociología– se convierten en los nuevos fetiches literarios; en símbolos por desgracia intocables.Derribadas las puertas, el discurso se dicta desde el ara. Los poetas son expulsados de la res pública, la técnica barbarie domina a la masa informe que, hasta muy poco, designábamos bajo la fraternal denominación de "el pueblo".
 
A diferencia de las otras especies, la nuestra posee el lenguaje y domina el fuego; y sin embargo pervivimos en la barbarie. Curioso oxímoron, los bárbaros –afirmaba ese gran Konstandino Photiades Kabaphes ignoran la retórica. Y estos mismos han levantado torres de Babel para luego derribarlas y sumirnos en la oscuridad. El fuego de la poesía ilumina el lenguaje desde dentro. Escarba la profundidad del código y nos hace sensibles entre iguales; la poesía controla la barbarie, engrandece la raza. La poesía domeña la lengua y sin ella somos sino monos parlantes, como bien describe Rudyard Kipling, que repiten palabras sin entenderlas y pueblan los Templos sin saber en donde habitan.

* Juan Cameron es autor del libro Ascensores de Valparaíso.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Obra de teatro basada en el libro Valparaíso, el mito y sus leyendas

La obra de teatro "Puerto loco", basada en el libro Valparaíso, el mito y sus leyendas, de Víctor Rojas Farías, se está presentando todos los viernes, sábado, domingo de noviembre, a las 20:00 horas, en el Teatro Mauri, ubicado en Avenida Alemania 6985, Cerro Bellavista, Valparaíso.

La Compañía de Teatro "Contexto Porteño" presenta esta obra, bajo la dirección de Max Sir. El elenco lo componen Magdalena Fontecilla, Flor Marina Acevedo y Max Sir. Las entradas tienen un valor de $3.000 público en general y $2.000 estudiantes


 

***

Valparaíso, el mito y sus leyendas es un libro que recoge aquello que define mejor que nada a Valparaíso: sus leyendas. En estas páginas se encuentran las historias del caballo fantasma, el Diablo, la Llorona, el Negro Cornelio, Juana Ross, el almirante Gómez Carreño, el Hombre-Chancho, la carroza fantasma, Emilio Dubois y el Cristo de La Matriz, entre otros.

Pero también existen en este libro recetas para deshacer entuertos, evitar maleficios, dejar de amar o enamorarse perdidamente. Así como una cuidadosa recopilación de testimonios provenientes de la tradición oral.

martes, 29 de septiembre de 2009

RIL editores en la Ferial del Libro y las Artes de Vitacura

Nuestra editorial se encuentra participando en la Ferial del Libro y las Artes de Vitacura, que se realiza entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre, en el Centro Cívico Vitacura, ubicado en Avenida Bicentenario 3800, Vitacura.

En el stand A 7-8 podrán encontrar las más recientes novedades de nuestro catálogo editorial, así como participar de algunas de las actividades que preparamos especialmente para esta versión de la Ferial.

 

 

jueves, 13 de agosto de 2009

¡Mi padre ha muerto, viva Alfonso Calderón!

A continuación presentamos dos textos escritos en memoria de Alfonso Calderón. El primero de ellos corresponde a una de sus hijas, Teresa Calderón. El segundo fue escrito por Gustavo Alfonso Barrera Calderón

¡Mi padre ha muerto, viva Alfonso Calderón!

Es curioso, el día 5 de agosto de 2009 recordé y escribí acerca de los poetas en la tumba de Neruda, un hecho acontecido en 1992, del cual no había escrito hasta ahora. La muerte ya se había instalado en mi cabeza y en el corazón de mi papito. ¿Estaría ya mi padre dándome los primeros anuncios de lo que vendría a las 9.23 de la mañana del sábado 8 de agosto? ¿Quien lo sabe?

Cuando mi padre cumplió 40 años se enteró de que lo aquejaba una severa hipertensión arterial. Los genes de mi abuela Roma Squadritto Napoli, que llevamos mi hermana Cecilia y yo como otra marca de herencia se anunciaron en él con la casualidad de los exámenes tipo revisión técnica. Descubrieron que su corazón tenía un tamañano mayor al resto de los corazones.

La gran metáfora: mi parte murió de un infarto fulminante, su corazón enorme tenía que estallar. Casi sin dolor, casi sin darse cuenta, así partió, como lo deseaba. Cuando supe lo que estaba ocuriendo corrí al frente en pijama y me estaba esperando: me regaló la última mirada, me subí sobre su cuerpo y abrazada a él, no me despegué de sus ojos hasta que dejaron de mirarme y se volvieron hacia la ventana donde en la jardinera crecían las flores y entraba el sol de la mañana junto al trimo de los pájaros.

Lo estuve mirando largo rato para que sus ojos azules no se fueran de mi memoria. Y luego le cerré los párpados y me mantuve abrazada a él, hablándole, haciéndole cariño, hasta que sentí un calor que salía de su cuerpo para entrar en el mío. Entonces supe que mi padre quedaba enterrado en mi corazón para siempre, que me seguiría protegiendo para siempre y que habrá de recibirme cuando llegue mi hora.

Cecilia me dijo: "Déjamelo a mí ahora". Entonces lo entregué y crucé a mi casa a escribir, con la música que a él le gustaba, los tangos de Cortázar interpretados por el cuarteto Cedrón.

Desde el dolor escribí en Facebook y empezaron a llegar los mensajes de amor de los amigos.

Mi padre, socialista y agnóstico, había sido en su infancia formado en la religión católica que sus padres profesaban con una devoción envidiable, a tal punto que desde muy pequeño, mis abuelos hicieron que mi padre oficiara de monaguillo en la santa Misa, junto a otro niño, Miguel Arteche, su amigo de toda la vida con quien compartieron la vocación poética y sus respectivos sillones en la Academia Chilena de la Lengua.

Sé que Arteche cuando lo supo, lloró mucho, y él con Ximena, su mujer, el día anterior habían estado leyendo antiguos poemas de mi padre.

Esa noche, en la casa de mis amigas nicaragüenses, Elisa, Blanquita y Elisita, nietas de Coronel Urtecho, me dormí mirando el cielo. Había una exageración de nubes que no permitía ver ni un trocito de luz lunar. De pronto creí ver un avión en un espacio que se abrió entre la noche cerrada y se mantuvo quieto largo rato.

No avanzaba ni se movía, sólo parpadeaba... era una estrella gigante, la única en el cielo que seguí mirando hasta que el sueño me cerró los ojos.

Yo le había dicho a mi padre en vida, muchas veces, que él estaba en lo cierto en todo lo que decía, pensaba y opinaba, menos en una: hay otra vida papá, le decía y cuando estés ahí enfrentado al misterio te acordarás de mí y dirás: la niña estaba equivocada en muchas cosas, acaso en todo, menos en algo. "Por suerte había otra vida" habrá dicho, parafraseando el título de un libro de poemas de mi hermana Lila.

Yo le había hecho prometer a mi padre: Si hay esa otra vida en que yo creo, tú me darás una señal. Se lo prometo, hija, respondió sonriendo.

Y cumpliste mi viejo adorado: esa inmensa estrella tan brillante que se hizo un espacio en el cielo negro, veló mi sueño porque era la señal prometida.
Hasta pronto, padre entre todos los padres...

Tu "Hija del Celeste Imperio" que te ama y te agradece que estés vivo en mí.

* * *

Despedida a Alfonso Calderón

Nombrar las cosas es asignarles un destino, y yo llevo tu nombre oculto como un mensaje cifrado, como una marca de letras, una escritura que desde mi nacimiento me puso en el comienzo, o en el final de un recorrido, dependiendo de la dirección que se quiera dar al tiempo. Llevo características tuyas que se manifiestan incluso contra toda voluntad. Llevo también la memoria, esa necesidad de observar todo con detención para que no se escapen los detalles, esos paseos constantes por un mismo espacio físico mientras la mente recorría extensiones imposibles. Me abismo también como tú con la vibración que imprimió algún artista a sus pinturas, algún músico a los sonidos, y comparto esa desconfianza hacia todo lo que aparente ser absoluto e inamovible. Y ese sentido del humor que derriba todas las convenciones.

Vaya entonces este saludo y mi agradecimiento.

Hasta siempre.

Gustavo Barrera

martes, 11 de agosto de 2009

Alfonso Calderón (1930-2009)

 
"Nací con la literatura y moriré con la literatura" (Alfonso Calderón) 

  Alfonso Calderón mantuvo durante 14 años una permanente relación con esta editorial, la que se expresó en la publicación de 28 libros. Cada una de estas ediciones se transformaban prontamente en pequeñas celebraciones de la cultura, en diálogo amplio, profundo, pero siempre sencillo.

Fue reconocida su generosidad al momento de apoyar a autores más jóvenes, su atención y respeto ante los brotes que emergen; la voluntad de sugerir rumbos, indicar pistas en el extenso continente de la palabra. Y la vehemencia en la defensa de sus argumentos, claramente expresada en la valentía manifestada en los años oscuros. De este modo, desarrollaba su escritura buscando la coherencia entre la estética y la ética. Su calidad de escritor le hizo merecedor al Premio Nacional de Literatura el año 1998, en reconocimiento a la “lucidez, profundidad y variedad de los escritos del ensayista, crítico y poeta”. Además porque  “sus diarios y memorias recuperan una línea de la literatura chilena no solo en la síntesis y tradición de la cultura del pasado, sino en las preocupaciones actuales de nuestra sociedad".

Ante la sorpresa de su partida, nos queda el recuerdo de sus palabras, la certeza de sus libros y la dignidad en el ejercicio del oficio de la escritura, todo ello como una lección que perdurará.

• Libros de Alfonso Calderón en RIL editores

Poesía

Una bujía a pleno sol (1997)
Testigos de nada (1997)
Árbol de gestos (1998)
Toca madera (1998)
Poemas griegos (1999)
Santa María de los Ángeles (2000)
Cuaderno de Chiloé (2001)
Cuaderno de La Serena (2001)
Regreso a Santa María de los Ángeles (2001)
Cuaderno de Punta Arenas (2001)
La mirada del espejo (2001)


Ensayos, compilaciones y crónicas

Alone: el vicio impune (1997)
Martín Cerda: palabras sobre palabras (1997)
Ángeles de una sola línea (1998)
Benjamin Subercaseaux: noticias del ser chileno (1998)
Diccionario de voces desautorizadas (1999)
Memorial de Valparaíso (2001),traducido como A memorial to Valparaíso (2005) 
Memorial de Santiago (2004)
Memorial de la Estación Mapocho (2005) 


Diarios

La valija de Rimbaud, 1939-1951 (1995)
El vuelo de la mariposa saturnina, 1964-1980 (1995)
Cayó una estrella, 1952-1963 (1996)
El olivo viejo que lloraba, 1981-1989 (1999)
Traje de Arlequín, 1993-1995 (2002)
Diario de Bélgica, 1983-1987 (2003)
Palimpsesto. Retorno a Sicilia (2005)
El misionero involuntario, 1996-1999 (2007) 
El mirlo burlón, 2000-2002 (2009, en prensa)

martes, 11 de agosto de 2009

Alfonso Calderón, maestro todo terreno

Arturo Navarro Ceardi ha publicado en su página un texto de homenaje a Alfonso Calderón, el cual reproducimos a continuación.


Existen maestros puertas adentro y puertas afuera. Los primeros, se limitan a derivarnos su saber entre las paredes de las salas de clases. Los segundos, enseñan además en los encuentros casuales, en la calle, en un café y en la vida. Alfonso Calderón fue de los segundos.

No recuerdo exactamente cuando comenzó a enseñarme o cuando se convirtió en maestro querido y respetado. Sólo sé que ese proceso me acompañó hasta ayer, cuando en una edición de domingo, los diarios de los que tanto nos hizo aprender, anunciaron su partida.

Tal vez las primeras enseñanzas fueron sus clases de redacción en la Escuela de Periodismo de la UC, en calle San Isidro, en los años sesenta, desde las que nos catapultaba a la Biblioteca Nacional, ubicada a sólo una cuadras, a investigar lo acontecido en algún momento histórico determinado, visto desde los archivos de prensa, sus avisos, sus titulares, las obras de teatro y películas en cartelera y hasta los remates. Entonces nos enseñaba a valorar al diario como testimonio y base de futuros reportajes y, porqué no, materia prima de la historia que estaba por escribirse.

Cercanamente, en el tiempo y la geografía urbana, ya en los setenta, seguí aprendiendo de él en las oficinas y pasillos de la editorial Quimantú, donde oficiaba de asesor literario y nos acribillaba con centenares de propuestas de títulos de libros para ser publicados en las diferentes colecciones. Todos ellos, debidamente leídos y prestos para ser prologados por el propio Alfonso con la extensión y plazo que determináramos. No escatimaba sus lecciones ni siquiera los días feriados en que emprendíamos jornadas de trabajos voluntarios. Amanecía de los primeros en la editorial con una pequeña radio portátil pegada a la oreja en la que escuchaba su programa de tangos favorito en radio Magallanes. Más tarde, acallado ya Gardel, nos hacía descubrir a un grupo de amantes del trabajo intelectual más que del físico cuales eran exactamente las diferencias de edad de cada uno y la cantidad de décadas que nos separaban, modo inequívoco de recordar las edades de cada uno. En mi caso, como me lo recordaba periódicamente, eran justo dos.

Poco después, golpe militar mediante, y hasta los ochentas, seguí aprendiendo al editar, en revista APSI, sus ajustados comentarios de libros: entregados en la extensión justa, sin faltas de ortografía y de contenido perfecto. El ideal de un editor que podía despachar casi sin leer el encargo. ¿Cuánto espacio tienes? Y llegaba en la fecha señalada con la cantidad de golpes de máquina precisos. Tal vez para aprovechar el tiempo no desperdiciado en el trabajo de cortes y corrección, nos enfrascábamos en una sabrosa conversación en la que revisábamos rigurosamente la situación de aquellos amigos de Quimantú para seguir con la ritual y jocosa pregunta: ¿Y como está tu lista de enemigos? Dando cuenta primero de los suyos, convenientemente actualizada, con alguna nueva anécdota. Porque Alfonso es de lo que pensaba que más vale tener enemigos que pasar por la vida inadvertido.

En los noventa, volvimos a encontrarnos en la UC, cuando nos invitaron a ambos desde la Facultad de Letras a exponer sobre Quimantú y nos esperaban con una sorprendente muestra de libros sobrevivientes de dicha editorial, jornada a la que pertenece la fotografía que ilustra esta nota.

Alfonso fue un amigo entrañable y querido, padre y abuelo de poetas, generoso ante cualquier llamado de sus discípulos, como hace 4 años, ya en el siglo XXI cuando lo llamé para proponerle que escribiera el Memorial de la Estación Mapocho, tarea que emprendió sin vacilaciones y con entusiasmo pletórico de anécdotas, con la colaboración armónica de Lila hija y Lila nieta.

La última vez que nos encontramos, merodeando ambos la Biblioteca Nacional, hablamos de la Tere, su hija, y por supuesto hicimos planes. Del último de ellos no alcanzó a enterarse: con Ofelia, la viuda de Mariano Aguirre, otro de los memoriosos de la literatura chilena, conversamos hace pocos días sobre la petición que le haría a Alfonso de escribir sobre Mariano en una recopilación que ella prepara. Ambos dimos por indudable que lo haría.

Será probablemente la primera publicación que nos recuerde el enorme vacío que deja Alfonso en las letras chilenas.

martes, 28 de abril de 2009

Conferencia de Sergio Grez Toso

El historiador Sergio Grez Toso dictará la conferencia "La proclama revolucionaria de fray Antonio de Orihuela (1811)", en la ceremonia de inauguración de las actividades públicas del Ateneo de Santiago correspondiente al año 2009.
 
Esta actividad, organizada por el Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna y el Ateneo de Santiago se llevará a cabo el jueves 30 de abril a las 19 horas en el salón de actos del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna,  Avenida Vicuña Mackenna 94, Providencia, Santiago.

La figura y el pensamiento de Antonio de Orihuela ha sido estudiado en detalle por Sergio Grez en su obra De la "regeneración del pueblo" a la huelga general: génesis y evolución histórica del movimiento popular en Chile (1810-1890), la cual alcanza ya su segunda edición.

 

viernes, 27 de marzo de 2009

Teresa Calderón y Heindrun Maria Breier obtienen el Premio Altazor 2009

El libro Elefante, de Teresa Calderón, obtuvo el Premio Altazor en Poesía, mientras que Heidrun Maria Breier lo recibió por la dirección teatral que realizó de la obra Filóctetes.

Elefante (Santiago, RIL editores, 2008, 86 p.) es una nueva indagación poética de Teresa Calderón, en la cual nos ofrece la metáfora de un paquidermo, para buscar y buscarnos;  un tránsito que realiza la misma autora, ofreciéndonos fragmentos de su propia memoria. Este libro ha sido muy bien recibido por la crítica, siendo reseñado en diversos medios a nivel nacional.

Filóctetes, de Heiner Müller, también fue publicado por nuestra casa editorial el año pasado, en un volumen de 90 páginas, ilustradas con fotografías de Álvaro Hoppe. La traducción y adaptación es de Heidrun Maria Breier y Daniel Muñoz; incluye, además, un prólogo de Mauricio Barría Jara. En esta obra, Heiner Müller, tomando como base argumental la tragedia de Sófocles, aborda el problema de la fidelidad a los ideales y el peso de la memoria como condición de la acción.
 

jueves, 26 de marzo de 2009

Haikus impropios y cosas peores, de Pablo Padilla

Haikus impropios y cosas peores, de Pablo Padilla
 
 
 
SPAM 1
 
El asunto dice “vencer en el fracaso”.
El cuadro para el texto viene sin nada.
Desconozco al remitente del mail.
  
++++++++
 
Marzo llevará tu nombre
Mientras morimos en cómodas cuotas
-Y la memoria es del mejor postor-
  
++++++++
 
¿Qué distancia hay
Entre el joven combatiente
Y su día noticioso?
  
++++++++
  
Hijo frío de mí:
Perplejo en tu sonrisa de mural
Nos ves desde esos bellos diecinueve años
 
+++++++++
 
Se cumplió la profecía de Rodrigo:
“¡SÓLO TENDRÁS PIEDRAS!” *
 
-Y así fueron desiguales los combates-
 .
* Poema “ES TI PI”, Proyecto de obras completas, Rodrigo Lira, p. 79, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2003.
 
+++++++++
 
Los que no supimos morir
Saludamos desde este futuro
Que se nos fue de las manos
 
++++++++
 
Cumplimos el deber de los salvados:
Convertimos las victorias en derrota
-que el orgullo nos embriague en cada marzo-
 
++++++++
 
Entre Rodrigo Lira y Eduardo Vergara:
Desde muchas palabras a unas pocas
-desde todas a ninguna-
 
Entre Rodrigo y Eduardo
Un río se nos muere de sed:
La insignificancia del significado
Un discurso que no encuentra calle para andar
  

Peces rojos peces negros nadan contra la corriente
Están vivos están vivos dice uno por ahí
Nosotros vamos muertos y acarreados
Entre las dos estaciones del morirse:
La Estación del Eduardo
La Estación de don Rodrigo
 
 
Paseamos por un pasto de iluminados
En la prisión de la memoria pedagógica
Y si olvidamos cancelar cuotas de sangre
Fue por salvar el pago mínimo de la tarjeta
 
Pero el mes de Lira don Rodrigo
No coincide con el de Eduardo Vergara
Aunque entre ambos se nos pase insomne el año
Y los verbos regresaron al silencio
 
El ventarrón ya nos atrapa entre
Ñuñoa y Villa Francia,
Entre la paz televisada
Y la fe de lo ya no alcanza a suceder
 
Y dios casi nos oye
Y siento una revolución
Entre mareos de Año Nuevo
Y fríos de Semana Santa
 
Entre Rodrigo Lira y don Eduardo Vergara ya se nos pasó la micro llena
Y se nos incendió la nave
Y dejamos de escribirnos poesía
-Dejamos entonces de ser jóvenes y combatientes-
 
+++++++++
 
Entre Lira y Vergara
El camino desciende
La numeración aumenta
 
+++++++++
 
Entre Lira y Vergara
Las Anchas Alamedas
Se me agrietan
 
+++++++++
 
Entre Lira y Vergara
La Alegría Ya Viene en su cuatro por cuatro
Mientras yo recién me voy en este bus
 
+++++++++

Vencer o Morir
Aceptar o Cancelar
No sabe / No responde
 
+++++++++
 

SPAM 2
 
El asunto dice “cómo fracasar en la victoria”.
El cuadro para el texto está repleto de consignas.
Conozco a cada uno en la larga lista de remitentes.
 

viernes, 27 de febrero de 2009

La Iglesia Católica de Benedicto XVI da un histórico paso atrás

Hermes H. Benítez, autor del libro Einstein y la religión: relaciones entre ciencia y creencia, ha escrito el siguiente artículo.“¿Fue la declaración del Pontífice, del 31 de octubre de 1992, una disculpa formal de la Iglesia? En absoluto, dijo el cardenal, haciendo un movimiento con la mano, fue meramente un reconocimiento formal de error. Yo no entendí cuál era la diferencia entre ambas, pero continué. ¿Podría...

Leer más "La Iglesia Católica de Benedicto XVI da un histórico paso atrás"

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Últimas reflexiones en torno a la muerte del presidente Allende

Hermes Benítez, autor del libro Las muertes de Salvador Allende: una investigación crítica de las principales versiones de sus últimos momentos, ha publicado recientemente un nuevo artículo sobre dicho tema, el cual reproducimos a continuación. I.Es indiscutible que los detalles revelados recientemente por el doctor Luis Ravanal en su análisis metapericial del informe de la autopsia de Allende, han venido a suministrar nueva munición a aquellos...

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jueves, 11 de diciembre de 2008

Entrevista a Eleonora Finkelstein y Daniel Calabrese, directores de RIL editores

Entrevista realizada por Mario Casasús, para El Clarín de Chile.Eleonora Finkelstein y Daniel Calabrese fundaron en 1991 la editorial independiente RIL (Red Internacional del Libro) ambos son poetas argentinos; ella nació en Mar del Plata (1960) y él en Buenos Aires (1962). RIL integra a los Editores de Chile, junto con Lom Ediciones; Pehuén; Mare Nostrum; Le Monde Diplomatique; Editorial Universitaria; Cuarto Propio; entre otras casas en búsqueda de la...

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martes, 09 de diciembre de 2008

Editores de Chile

La Asociación de Editores de Chile reúne a la mayoría de los editores nacionales. Este grupo es responsable del setenta por ciento de la edición nacional y, particularmente, de los libros de reflexión social, investigación académica, política, poesía, narrativa, teatro y ensayos publicados en Chile. Entre las múltiples actividades desarrolladas por la Asociación de Editores de Chile destacan su importante contribución a la formulación de la Política Nacional del Libro y la Lectura y la activa participación en la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural.

La Asociación se formó a fines de los años noventa y sus objetivos principales son:

1. Promover el desarrollo de una industria editorial nacional y latinoamericana, estableciendo lazos de colaboración e intercambio.

2. Fomentar la diversidad cultural desde una perspectiva humanista, democrática, plural y latinoamericana, protegiendo la bibliodiversidad.

3. Fomentar el rol del libro y la lectura como medio de desarrollo integral del ser humano y soporte de una sociedad de ciudadanos.

4. Hacer valer los intereses de sus asociados y de la labor editorial, desarrollando iniciativas que fortalezcan el rol del editor como un agente cultural relevante en la sociedad.

5. Promover la actividad de las editoriales independientes, autónomas y universitarias.

6. Promover, participar, organizar, auspiciar y colaborar en la generación de políticas para el libro y la lectura.

7. Crear, desarrollar y apoyar librerías, ferias del libro y talleres literarios, de estudios, de capacitación para cualquier estamento que constituye la cadena del libro u otras iniciativas.

8. Promover y realizar actividades que tiendan a la consolidación y apertura de mercados para el libro, tanto en Chile como en el extranjero, en especial en los países latinoamericanos.

9. Promover y proteger los derechos de autor y editoriales, particularmente frente a la reprografía y piratería, a través de legislaciones equilibradas en la materia.

10. Volver a colocar el libro y la lectura en el ideario colectivo chileno, actualmente muy desdibujado por el impacto de otros medios masivos de comunicación.

lunes, 24 de noviembre de 2008

RIL editores, bibliodiversidad

Este blog es realizado por la comunidad de RIL editores. En él encontrarás la información que la propia editorial genera, así como diversos textos que sus autores ofrecen para ser publicados en este sitio.

La bibliodiversidad, una de las características de nuestra editorial dialoga ahora con otro de sus sellos distintivos: la permanente búsqueda de interacción con sus autores y lectores.

De este modo, hemos generado este espacio de diálogo e información en el cual pretendemos establecer vínculos más directos entre quienes conforman nuestra comunidad.

En este blog, entonces, podrás encontrar diversas novedades sobre nuestra actividad editorial, junto a avances de publicaciones, textos inéditos, opiniones y reflexiones de nuestros autores, sobre los aspectos más diversos de la vida cultural.

¡Bienvenidos!