
Una distancia pequeña no es ya cercanía.
Anotaciones sobre Creatur de Gustavo Barrera.
(Escrito leído el 22 de abril de 2009 en “La Chascona” en ocasión de la presentación de Creatur).
¿Qué es la cercanía cuando, pese a la reducción de los más largos trechos a las más cortas distancias, sigue estando ausente? ¿Qué es la cercanía si la infatigable supresión de las distancias la ha llegado incluso a descartar? ¿Qué es la cercanía cuando, con su ausencia, permanece también ausente la lejanía?
¿Qué pasa que, suprimiendo las grandes distancias, todo está igualmente cerca e igualmente lejos? ¿En qué consiste esta uniformidad en la que nada está ni cerca ni lejos, como si no hubiera distancia?
Martin Heidegger
Esta/e Creatur, leemos, en su pulcritud habita la muerte, el off del/la sujeto, una off-scene donde, parafraseando a Pilar Errázuriz, se alucina ausente y cautivo lo femenino o, mejor, lo diferente al “sujeto uno y varón”, lo no hombre que “sólo es posible como ficción”, aquel resto indecible entre los pliegues textuales, en el silencio, en el vacío (que no existe), en el juego de espejos manierista.
La multiplicidad y la incertidumbre de Creatur urden un juego en recurrencia, fantasmagoría que no reconoce límites en su desplazamiento, en el frote-espejeo del sueño que la torna palpable (casi). Citamos: “Los objetos en movimiento pendular/ objetivos se tocan unos a otros/ inmediatos/ urgentes/ un momento en el pequeño espacio” (p.11). Un/a Creatur excéntrico(a), de-generado(a) que reproduce su imagen, su atisbo apenas, inasible, su máscara de máscaras de máscaras que no muestra nada porque no hay nada que (de)mostrar, pero se hace presentir, persistente en su extranjería… “Quisiera escapar del edificio como de un cuerpo ahora” (p.11), resuena.
“Un crucigrama de estructura paradójica” dijo antes Arnaldo Donoso de la escritura de Gustavo Barrera, una estructura en movimiento agregamos: “los personajes no se desplazan hacia ningún sitio. Permanecen inmóviles y son los escenarios los que van hacia ellos” (p.26). Una estructura que no es sólo escritura; es también video-arte, instalaciones, manifestaciones públicas e intervenciones urbanas, performances, “cajas” o cualquier otro rótulo que sirva para el caso, algo así como un laberinto de apariencia limpia, que no cesa de alterar la percepción de los seres y las cosas, que no cesa de mover sus paredes, que no deja de cerrar pasillos y abrir callejones de un hospital, de un hombre, de una mujer...
Estructura de apariencia limpia dijimos, un molde que se multiplica en las copias (insiste en ello Barrera al final del “Catálogo” del libro), un molde que contiene otras estructuras/voces que son parte de ella y la contienen, porque una y otra estructura/voz parecen superponerse, cruzarse, desaparecer. Una estructura repleta de espejismos, transparente y sólida, intermitente, que adivinamos también espejismo/excedente, como el vacío que observa a la señorita Farsworth y la detesta.
Todo desaparece porque la cosa, nos recuerda Heidegger, confirmó su aniquilación mucho antes por el “saber vinculante” de la ciencia, que zumba acá en Creatur desde los trazos del arquitecto, los crucigramas, la recurrencia, los dibujos del computador, la higiene y la medicina global, etc. Aniquilación que (seguimos con Heidegger) hace imposible que la cosidad de la cosa acceda al lenguaje; signo y cosa no se corresponden, lo sabemos.
Creatur desnaturaliza “la realidad”, los espacios, la arquitectura de los recintos, de lo hombre, de lo mujer. Se aliena el ojo, el cuerpo escritura y nuestra experiencia de lectores traspasando el umbral que apaga la conciencia, el umbral aparentemente frío, pero que es orgánico y máquina “donde los muros palpitan” (p.25). Maqueta, simulacro que se ofrece “ominoso” en términos de Freud (y pensemos al paso en relación a lo ominoso en esa especie de títeres animados/as que son el Hombre y la Mujer –con mayúsculas- que aparecen desde la portada). Citamos Creatur:
Llegué al hospital como se llega de un edificio a otro sin notar que cuando traspasé la puerta, traspasaba también cierto límite viviente. Primero fue una voz que parecía presentar los hechos, luego muchas voces superpuestas.
Ahora, mientras avanzo, siento que una mano guía un pequeño cuerpo semejante al mío a través de un pequeño pasillo semejante a éste, guiado como en una maqueta, en un simulacro. Todo en miniatura. (Barrera, p.30)
Como ya observamos en otra parte a propósito del video “Anestesiada” de Barrera, siguiendo a Krysinski y a Eduardo Cadava ahora leyendo Creatur, el sujeto del discurso aparece como “traductor”, como “estructura disipadora”, contaminador, porque es su original y su copia donde el sentido fronterizo no es una línea demarcatoria excluyente, sino un entre lugar, porque Creatur es un entre lugar, algo así como un eco y escuchamos “angustia/Anguita, silencio/silicio, Andrea/androide” (p. 24). El caos de pequeños órdenes infinitos del que habla Glissant en su libro sobre Fulkner, la taxonomía imposible en “El idioma analítico de John Wilkins” de Borges que cita Foucault citado por Sergio Rojas (y hay aquí también recurrencia)… Porque cada texto es una taxonomía imposible parece enrostrarnos Creatur; parece, porque en su escritura, en este “plasma”, no hay certidumbre y leemos en la página 11: “todo parecía girar en una cabeza”.
Bibliografía consultada:
- Arcaya, Marcos. “Hacia una sobreinterpretación del sentido fronterizo del rostro en ´Vieja` de Gabriela Mistral y ´Anestesiada` de Gustavo Barrera. En Konvergencias Literatura, ISSN 1669-9092, año III, n°10, Buenos Aires, Argentina, mayo de 2009.
- Barrera, Gustavo. Creatur. Ril editores, Santiago de Chile, abril de 2009.
- Donoso, Arnaldo. “Entrevista a Gustavo Barrera” Versión en línea: <http://www.letras.s5.com/aed300706.htm>, consultada 12/04/09.
- Errázuriz, Pilar. “Lo de-generado y los obsceno (off-scene)”. En Cyber Humanitatis Nº 36 (Primavera 2005). Versión en línea: < http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_simple2/>, consultada 12/10/07.
- Freud, Sigmund. “Lo ominoso”. En Obras completas, Cap. XVIII, De la historia de una neurosis infantil (el “Hombre de los lobos” y otras obras) 19717-1919. Amorrou Editores, Buenos Aires, 1992. pp.217-251.
- Heidegger, Martín. “La pregunta por la cosa”.Ed. Alfa Argentina, Buenos Aires, 1975.
- Rojas, Sergio. Imaginar la materia: ensayos de filosofía y estética. Santiago de Chile, Editorial ARCIS, 2003.
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Marcos Arcaya Pizarro. La Ligua, Chile, 1979.
